La Detección para Aplicaciones Meteorológicas
- La detección pasiva a bordo de un vehículo espacial para aplicaciones meteorológicas se efectúa en las bandas atribuidas a los servicios de exploración satelital de la Tierra (detección pasiva) y a los servicios meteorológicos satelitales. La detección pasiva exige la medición de las radiaciones que ocurren naturalmente, a menudo con niveles de potencia muy bajos, y que contienen información esencial sobre el proceso físico que se investiga.
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- Las bandas de frecuencias pertinentes se determinan por las propiedades físicas fijas (resonancia molecular) que no pueden cambiarse ni ignorarse; dichas propiedades físicas no pueden duplicarse en otras bandas.
- Unos niveles de interferencia, incluso bajos, pueden degradar los datos recibidos por un sensor pasivo.
- En el caso de las bandas de detección pasiva compartidas con servicios activos, la situación tiende a ser cada vez más crítica debido al aumento de la densidad de los dispositivos terrestres activos. De hecho, ya se ha informado de casos de interferencia grave.
- La detección activa a bordo de un vehículo espacial, realizada en particular con altímetros y dispersómetros para estudios del océano y el hielo o con radares de lluvia y nieve, proporciona información importante sobre el estado de las superficies oceánicas y terrestres y los fenómenos atmosféricos.
- Los radares perfiladores de viento y los radares meteorológicos de superficie son valiosos instrumentos que suministran mediciones esenciales de las precipitaciones y de otros parámetros meteorológicos. Estos datos son particularmente útiles para la predicción inmediata (descripción detallada del tiempo para el próximo lapso de 0 a 6 horas) de condiciones en rápida evolución.
- En el marco de una estrategia de aviso de desastres, las redes de radares meteorológicos representan a menudo una línea de defensa esencial contra la pérdida de la vida y la propiedad cuando se producen crecidas repentinas o tormentas violentas.
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- Los sistemas de ayuda meteorológica, principalmente las radiosondas, son la principal fuente de mediciones atmosféricas in situ con gran resolución vertical (temperatura, humedad relativa y velocidad del viento) para proporcionar perfiles atmosféricos verticales en tiempo real que son y seguirán siendo esenciales para la meteorología operativa, especialmente para los avisos, las predicciones y los análisis meteorológicos, así como para la vigilancia del clima. Además, esas mediciones in situ son esenciales para la calibración en el ámbito de la teledetección a bordo de un vehículo espacial, en particular la pasiva. También es muy importante disponer de un espectro de frecuencias suficiente y bien protegido para los servicios meteorológicos satelitales y de exploración de la Tierra con fines de telemetría y telemando, así como de la transmisión satelital en enlace descendente de los datos compilados.

- Los sistemas de servicios satelitales fijos, a través de cargas útiles comerciales en las frecuencias de la banda C (3 400-4 200 MHz), la banda L (1 695-1 710 MHz) y la banda Ku(10700- 11 700 MHz), se utilizan mundialmente para divulgar información relacionada con el tiempo, el clima y el agua, incluidos los avisos de desastres emitidos para los organismos meteorológicos y las comunidades de usuarios. Una gran parte de la población, sobre todo en los países en desarrollo, depende en gran medida de los satélites en banda C, por ejemplo en las zonas tropicales y ecuatoriales, donde las fuertes lluvias hacen que resulte inviable utilizar cualquier otro tipo de apoyo de telecomunicaciones.
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